martes, 9 de agosto de 2011

Caen por tus mejillas mil diamantes
que de tus grandes ojos negros brotan
tu lastimero llanto ni lo notan
las alondras en su vuelo emigrantes.

Las nubes, testigo de los instantes
de alegría, ahora pena denotan,
tras el iris de tus ojos derrotan
en nebulosa estela de brillantes.

Portando como carga tus tormentos
sin rumbo boga el barco a la deriva
susurrando a sus velas tus lamentos.

Sola, y caminando imperceptiva
vas recordando los buenos momentos
de otra vida, placentera y afectiva.

31 – 7 – 2011
Antonio Ramirez


1 comentario:

  1. Antonio como todos genial en pocas palabras expresas muchos sentimientos y sensaciones de la vida,gracias por ser como eres,un abrazo.

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