Te bajaran una mañana soleada
dormida ya para la eternidad
la tierra te acojera, con piedad
como una madre al hijo, acunada.
Al hueco que tiempo ha es mi morada
te introducirán, donde sin brevedad
para siempre, estaremos en unidad,
y soñaremos en la misma almohada.
Cuatro rosas pondrán sobre tu féretro
que la tierra cuidara con su humedad
tus despojos irán quedando dentro
en una cárcel, de eterna soledad
pero en ese sombrío lugar, no encuentro
disputas, rencillas, ni falsedad.

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